VOLVER

LAURA MARTÍNEZ

MI SENTIMIENTO ARTÍSTICO:

Al mundo de la pintura me he acercado por una cuestión genética. Mi arte es una “enfermedad” hereditaria transmitida con carácter dominante a través de mi padre a quien considero un gran artista.

Siempre, a través del ambiente que se ha respirado en mi casa, he estado en contacto con el arte, viviendo inmersa en un sentimiento cotidiano de la estética, la creatividad y sobre todo de la percepción de lo que me ha rodeado bajo un punto de vista artístico.

He tendido a crear los cuadros buscando una cierta conexión con mis gustos tanto en los temas como en la técnica. Mi andadura artística se inició reflejando, de acuerdo a mi destreza y conocimientos técnicos de cada momento, lo que me rodeaba y lo que me inventaba, pero buscando una cierta relación con la realidad.

Mis primeros cuadros fueron figurativos, pero mi pintura siempre ha mostrado rebeldía y si el tema era convencional la composición se rebelaba. Mis experiencias profesionales no se mostraban en mis obras y no soy consciente de su influencia en ellas.

Mi evolución artística no se ha desarrollado de una manera paulatina. Bruscamente descubrí la abstracción, la sentí, la viví y me tiré de cabeza a ella. Descubrir que un cuadro más que mirarle se “siente” me ha permitido liberarme de las ataduras de la realidad.

Considero mis cuadros como seres vivos, que interaccionan, que transmiten emociones y que permiten acceder a un nuevo sentido, mucho más allá que el de la vista.

Intento que el espectador descubra otra dimensión que guarda dentro de sí mismo, actuando mis cuadros como unos meros transmisores.

Pinto “sin límites” tanto en las formas como en las técnicas y los temas han ido desapareciendo para ser sustituidos por las sensaciones de mi mundo interior. Así, actualmente, algunas de las experiencias de mi vida profesional, casi siempre duras en relación con el sufrimiento y la muerte, se reflejan en mis pinturas, que se han convertido en verdaderos actos de creación.

Confío en mi intuición que es mi inteligencia superior y más poderosa. Me siento un volcán de creatividad en erupción y tengo la certeza más absoluta en mi capacidad para transmitir todo ello al observador. Sigo aprendiendo para conseguir mecanismos que me permitan canalizar mi intuición.

Mis ideas no sé de dónde vienen ni sé dónde van, aunque tampoco me importa.


Sólo sé que quiero transmitir a través de mis obras toda la energía del universo.